| 1º
de abril de 2003
A la comunidad de artistas de medios
Comunicado
El 12 de marzo de 2003, una representación de la comunidad de
artistas, críticos y curadores de nuevos medios se reunió
con Sari Bermúdez, Presidenta del Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes y con dos de sus asesores, uno de ellos encargado del vínculo
con la Secretaría de Educación Pública, para comentar
nuestro último comunicado. Como recordaran, la realización
de ese comunicado, donde se recogen las propuestas tendientes a consolidar
el festival de Vidarte, partió de una solicitud suya, aunque
en vez de respuestas individuales le presentamos un conjunto de sugerencias
condensadas por buena parte de nuestra comunidad.
Apenas ha transcurrido el plazo de dos semanas en que la señora
Bermudez y sus asesores se comprometieron a dar una respuesta institucional
a dicha comunidad, cuando la directora de la Unidad de Proyectos Especiales
de Conaculta (UPX), Dolores Creel Miranda, ya convocó a la prensa
para anunciar la cancelación de Vidarte. Nos sorprende, pues
una decisión tan abrupta, tomada por fuero propio y sin consultar
instancias superiores.
¿Dónde queda nuestro planteamiento de establecer “una
plataforma de vinculación interinstitucional” respecto
a la gestión de Vidarte, dado su carácter estratégico
cultural, para sumar recursos y evitar la sujeción a cualquier
capricho aislado?
El documento que pusimos en sus manos, señala que “Vidarte
es un evento sustantivo para el desarrollo de nuevos lenguajes artísticos,
[requerido] de una definición institucional de largo aliento,
con una vocación y una misión bien acotadas, que le permita
consolidarse dentro de un proyecto de política cultural que contemple
el mediano y largo plazo, los aspectos nacionales e internacionales,
y los aspectos formativos y de difusión”. Creel lo banaliza
al reducir el sentido del festival a una muestra de "Video Filme",
y una especie de casting para la producción de video de exhibición.
¿No es acaso regresiva la propuesta de un festival internacional
transformado en talleres formativos, pues desconoce la existencia de
una amplia plataforma de profesionales hace tiempo consolidados, y con
presencia nacional e internacional? El argumento del cambio, en palabras
de la funcionaria, se reduce a "romper con la idea tradicional
de festival, porque a nosotros (los videoastas) nos toca inventar tanto
con el cuerpo como con la mente”. Intuimos que la directora de
la UPX se refiere a algún tipo de video performance, aunque no
alcanzamos a comprender su argumentación para el cambio.
La señora Creel pretende minimizar el peso de sus críticos
con mera ocurrencias personales, e incluso reduce esa crítica
a “manifestaciones reservadas sólo a pequeños grupos".
Cualquiera persona medianamente informada que recorra las listas de
firmantes, e incluso los renunciantes de todo el mundo acumulados por
Creel, se dará cuenta de que para nada se trata de grupos, sino
de un cúmulo de profesionales bien representativo dentro del
sector asociado al desarrollo de los nuevos medios artísticos,
y cuyo elemento cohesionador fue la ineptitud e intransigencia de la
funcionaria.
¿Acaso el comité de selección en que pretende apoyarse
Dolores Creel aumenta la legitimidad de su contrapropuesta? Aislada
de un sector clave en la creación y promoción de los nuevos
medios, la directora de la UPX importa un curador con trayectoria en
los Estados Unidos, y lo incorpora a su esquema de premiaciones, especie
de FONCA particular, para luego ella producir los trabajos seleccionados.
Junto con ese curador, el comité de selección está
integrado por un fotógrafo digital, un artista multimedia, un
cine documentalista, una escritora, un crítico, una promotora
de medios, un productor de audiovisual y dos de cine en que se autoincluye
la misma Creel.
¿Reparó la funcionaria en que los directores de cualquier
institución pública evitan asumir cargos de jurado en
su área de desempeño, pues corren el riesgo de contaminar
los resultados? Tampoco parece ético que monopolice la producción
de los proyectos de mayor realce, ni que se otorgue dobles créditos.
¿Acaso se tomó en cuenta el sobrepeso de jurados que reciben
sueldo directo de la institución?
Todavía no se reúne el susodicho consejo y ya se produjo
la primera deserción, la del crítico Elías Levín
Rojo, quien se retira del comité en tanto “no sea transparente
el espacio que ocupa la UPX”. Asimismo nos recuerda este investigador
que la señora Creel “debe aún una disculpa pública
a la comunidad de videastas”, lo que le impide comprometerse con
el proyecto.
Es claro que el comité de selección determinado por la
referida funcionaria se encuentra lejos de nuestra sugerencia de contar
con “un consejo colegiado para Vidarte, a partir de una consulta
amplia entre la comunidad de intelectuales y artistas asociados a las
nuevas mediáticas. Instancia con voz para determinar cargos de
dirección, jurados, definiciones teóricas y acción
prospectiva”.
Concluye la mesa de prensa con la afirmación de Dolores Creel:
“Yo les preguntaría si quieren platicar con nosotros. Los
hemos invitado y no llegan o vienen muy poco […] no entiendo por
que no quieren estar con nosotros.”
La razón es patente, a Dolores Creel Miranda esos “pequeños
grupos” reclaman actos de difamación y acciones fuera de
norma institucional. Esta situación vulnera la estructura cultural
más allá de la UPX. Sólo una base de legitimidad
y transparencia sustenta la posibilidad de diálogo. ¿Es
éste posible? ¿Tendremos que sumar a nuestra inconformidad
la desaparición de Vidarte?
Francisco Reyes Palma
|