Sobre Vidarte 2002


Desde una nación en estado disolución, como es el caso de la Argentina, escribo estas líneas en relación a los acontecimientos ocurridos alrededor del evento de Vidarte 2002 y de la partida de su equipo de trabajo liderado por Príamo Lozada y Ricardo Nicolayevsky. México siempre se destacó en las últimas décadas por favorecer desde la gestión del estado interesantes políticas culturales, que si bien podían ser discutibles por su cercanía al poder, marcaron una diferencia radical con las decadentes políticas culturales de muchos países del continente. El triste caso de Argentina es un llamado de atención para no repetir el mismo tipo de errores. La accidentada marcha de la TV pública es símbolo de la ineptitud y malas políticas que hicieron que todos los canales privados estén actualmente en manos de grupos económicos de dudosa conformación y procedencia. La destrucción sistemática del Canal 7 estatal también formó parte de este derrotero. Este panorama, similar en muchos aspectos a la situación de la TV italiana, en su totalidad en manos del empresario-jefe de gobierno Silvio Berlusconi, establecen un panorama de desinformación, banalidad y espectáculo chatarra que acompaña con entusiasmo y de una manera atroz la guerra social y económica que vive nuestro país y parte del mundo.

Todo lo que puede ser considerado usos artísticos y creativos de los medios audiovisuales en Argentina se desarrolla fuera de cualquier institución pública. Los entes que deberían tener una activa política de producción y difusión de estos materiales como son la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Visuales y el Canal 7, están directamente enfrentados a cualquier posibilidad de desarrollo del video independiente, del documental de creación, o de programas de buen nivel. Las video instalaciones y otras manifestaciones más sofisticadas como puede ser el arte digital directamente no figuran en los planes de ninguna institución pública.
La mayor parte de los artistas y realizadores argentinos realizan su trabajo de manera independiente en un aislamiento bastante particular que los lleva a exponer, o emigrar, al exterior.
La ineptitud de los gobernantes, de los funcionarios especialistas en la materia y de sus políticas culturales son parte de la decadente situación Argentina, paradójicamente un país con exceso de artistas y gente capacitada.
No queremos que suceda lo mismo en México.

La dimisión del equipo de trabajo de Vidarte 2002 conformado por Príamo Lozada y Ricardo Nicolayevsky, de un alto nivel humano y profesional, demostraba la lucidez del equipo de los dirigentes de Unidad de Proyectos Especiales al encargar a profesionales de larga trayectoria la organización de un evento clave cuya realización es de fundamental importancia en todo el continente. El deber de un funcionario público es el de velar por el respeto del espíritu de las instituciones frente a las cuales está a cargo y convocar a los mejores exponentes para formar sus equipos de trabajo. Organizar un festival de video arte, manejar un canal cultural de importante trayectoria y promover el material audiovisual independiente de alta calidad son los desafíos de una división como la de la Unidad de Proyectos Especiales.
El año pasado quedé muy impresionado por el homenaje dedicado a la artista mexicana Pola Weiss, una referencia para todos, organizada en Proyectos Especiales. En ese momento entendí que había una coherencia importante en reivindicar la historia del audiovisual en México. La misma impresión tuve al participar del comité de preselección de los materiales presentados para Vidarte.

El conflicto planteado con la partida de Príamo Lozada, Ricardo Nicolayevsky y todo su equipo de la organización del evento Vidarte implica un serio llamado de atención que me preocupa de sobremanera. Es un deber del buen funcionario defender el buen funcionamiento de instituciones tan prestigiosas dependientes de CONACULTA, inéditas e impensables en mi país.

La debacle Argentina se ve directamente en la acción y actitud de los dirigentes que estuvieron al frente de los organismos culturales en la última década, y particularmente de los que tuvieron a su cargo los medios de comunicación y las políticas culturales. Los cuales se destacaron por su ineptitud, soberbia y sospechosa incapacidad profesional que llevaron al colapso a todos los entes en los cuales estuvieron manejando su gestión.
La difícil situación de la TV y las artes audiovisuales argentinas son fiel reflejo de estas políticas.
No queremos que México siga el mismo camino.

Jorge La Ferla
Miembro del jurado de preselección de Vidarte 2002
Realizador de Video, TV y Multimedia
Coordinador de las Muestras Euroamericanas de Cine, Video y Arte Digital
Profesor Titular Jefe de cátedra de la Universidad de Buenos Aires